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“Aerle publica ‘Una alternativa al desembarco de Normandía’, sobre la red de espías en España al servicio británico” – 20Minutos

Fuente. 20Minutos.es. 23/10/2011

La Asociación de Estudios sobre la Represión en León (Aerle) ha publicado ‘Una alternativa al desembarco de Normandía en España. La trama de espionaje organizada por la Embajada inglesa’, sobre la red de espías que, a las órdenes de los servicios secretos británicos, se extendió por todo el norte del país desde León durante la II Guerra Mundial. Su principal líder, Lorenzo Sanmiguel, consolidó desde la capital leonesa un entramado de agentes que consiguió burlar los principios de seguridad del Franquismo durante un periodo que se prolongó durante, al menos, diez meses.

La labor realizada por la Asociación de Estudios sobre la Represión en León (Aerle) ha permitido rescatar toda la documentación referente a la trama, principalmente procedente del Archivo Militar de El Ferrol. A lo largo de 437 páginas y 140 imágenes esta obra colectiva de investigación desvela los pormenores de esa posible “alternativa” al desembarco de Normandía en España y de su principal líder, el leonés Lorenzo Sanmiguel.

Con antecedentes izquierdistas e ideales comunistas, Lorenzo regresó a España desde México en 1935. Participó como voluntario en el Regimiento de Infantería número 31 de Astorga (León) y a los pocos meses fue detenido y procesado por sedición, acusado de haber distribuido hojas de propaganda “subversiva” redactada por él mismo en el interior del Cuartel.

Permaneció en los calabozos cuando se produjo el ‘Movimiento de Liberación’ y logró fugarse, pasar a la zona roja de Asturias y allí actuar en el Estado Mayor como comandante, jefe de unidad y también como comisario político.

Al derrumbarse el frente se ocultó en Gijón hasta 1939, cuando, vestido con ropa de mujer, se trasladó a León, donde se escondió en el domicilio de su padre, Emilio Sanmiguel Herrero, dueño de una agencia de negocios privados.

Allí permaneció hasta el 5 de febrero de 1941, momento en que viajó a Algeciras para pasar a Gibraltar, pero no lo consiguió y regresó a León, donde de nuevo redactó hojas “subversivas” orientadas a la división entre el Ejército y la Falange y logró su difusión mediante correo y a través de personas de su confianza que le visitaban.

Las embajadas

En julio de 1941 Lorenzo Sanmiguel pasó clandestinamente la frontera de Portugal y, una vez en Lisboa, visitó las embajadas de Inglaterra, Méjico y Cuba para informar de su posición en beneficio de la “causa roja”.

Posteriormente volvió a España porque la Policía Internacional lo buscaba y se desplazó a Bilbao, donde fue designado en enero de 1942 gerente de la sucursal en Santander de la empresa de transportes ‘Vasco Riojana’. Allí permaneció durante dos meses.

Entró en contacto con la Embajada en Madrid y dirigió la red de espionaje en las provincias de la zona norte de España, cuyos agentes reclutó directamente o los eligió entre familiares y afines de ideología política o bien por recomendación hasta contar con 36, que prestaban servicio de información, periodísticamente y a los que asignó una contraseña. Además de los agentes fijos, hubo otras personas que colaboraron eventualmente.

 La identidad falsa,

Juan martínez

Según las investigaciones, la actuación de la red de espionaje en torno a Lorenzo Sanmiguel se desarrolló a partir del año 1941. Mediante una remuneración ofrecida por agentes de nacionalidad inglesa, la red funcionó durante un plazo de, al menos, diez meses, un periodo en el que el líder se hizo llamar Juan Martínez.

Su labor consistía en proporcionar a los agentes extranjeros los datos “más complejos y minuciosos” que podían obtener sobre el sistema militar defensivo español en las costas y puertos del norte, desde Galicia hasta Bilbao, con detalle y localización de la vigilancia y defensa, material con que contaban, emplazamientos, artilleros, obras fortificadas, características de playas y acceso a la costa, aeródromos, producción de fábricas militares y distribución de armamento y materiales salidos de las mismas.

Cursaban también informaciones sobre las actividades en España de algunos individuos de nacionalidad alemana o de personas o comunicaciones de la misma procedencia, supuestos visitantes de centros españoles y datos del comercio de exportación español. Además, su labor se extendió a informar sobre cuestiones políticas internas, situación alimenticia de la zona sometida a su vigilancia con los artículos que pudieran escasear o el sistema de racionamiento.

El mecanismo de esta labor estaba montado en forma concéntrica en torno a Lorenzo Sanmiguel. A él afluían los diversos datos parciales encargados a numerosos agentes distribuidos en distintos lugares del norte del país, datos que en su mayoría eran solicitados expresamente por la organización extranjera mediante cuestionarios cursados previamente.

El enlace británico

Centralizadas las notas informativas en poder de Sanmiguel, éste confeccionaba un informe general comprensivo de las mismas que dos veces al mes recogía en León un enlace enviado desde Madrid, un hombre llamado Pedro Cotinelli, antiguo empleado español de la Embajada Inglesa. Este mismo enlace era en su viaje portador de otros sobres con dinero y los cuestionarios dirigidos a Lorenzo.

Además, para este servicio funcionaba en León una estación radiotelegráfica emisora-receptora instalada en un piso de la casa número 13 de la calle Suero de Quiñones, a cuyo cargo estaba el técnico Manuel Rivero Sanjuán, procesado en la causa. Manuel fue reclutado en Bilbao por Lorenzo y fue instruido en Madrid en el manejo del aparato de fabricación inglesa por otro individuo de la misma nacionalidad en una dependencia del edificio que ocupaba la Embajada.

El aparato fue conducido a León y para justificar de algún modo el cambio de residencia y la presencia en León de Manuel Rivero se abrió una tienda de material eléctrico regentada por aquél, que tomó el nombre de ‘La Voz de León’. Manuel se encargó de la estación por una remuneración aproximada de 30.000 pesetas aportadas por la organización extranjera y con ella se comunicaba directamente con una central instalada en Londres.

Según las fuerzas de la Autoridad del momento, los implicados, con un “odio satánico” hacia los gloriosos principios del Régimen, se propusieron hacer algo que contribuyera a crearle “las máximas dificultades y perturbaciones”, así como a “destruirlo”.

Capturado y asesinado

Lorenzo Sanmiguel fue capturado y asesinado el día 20 de octubre de 1943 en el quinto piso del número 34 de la calle Condesa de Sagasta de León capital. Su muerte desencadenó una sucesión de detenciones desde Galicia hasta Bilbao con las que se inició un proceso de investigación que se prolongó durante medio año.

Los principales focos de la red se establecieron en El Ferrol, diversos puntos de Asturias y Cantabria, Bilbao y León. Además, la trama salpicó a algunos representantes militares y las indagaciones para esclarecer los hechos llegaron a Madrid, Segovia y Barcelona.

El juicio sumarísimo fue incoado el 25 de octubre de 1943 y concluyó en abril de 1944. En total, fueron procesadas 56 personas, de las cuales 12 fueron absueltas, cuatro fueron condenadas a pena de muerte y el resto a diferentes penas, en función de su implicación en la red de espionaje.

Además, fue imposible localizar y detener a dos de las personas más involucradas en el entramado, Ángel Monge, la ‘mano derecha’ de Lorenzo Sanmiguel y Pedro Cotinelli, antiguo empleado español de la Embajada Inglesa que recogía cada 15 días los informes realizados por Lorenzo.